Escudo de Cihuatlan

Es un escudo de forma francesa y cuartelado en cruz.
En el cuartel diestro superior, la representación estilizada de un jeroglífico de origen prehispánico que tiene la forma de un rostro femenino.
En el cuartel siniestro superior, un navío surcando la mar.
En el cuartel diestro de la punta, una bella construcción religiosa.
En el cuartel siniestro de la punta, el paisaje de un fértil valle.
En el centro del emblema campea la figura de una gran cruz.
En la bordura una inscripción y, en la parte superior, en ambos flancos, unas figuras estilizadas.
Significado
El Jeroglífico. - Símbolo del origen Cihualteco, que según el Códice Mendocino, los antiguos mexicanos representaban el topónimo Cihuatlán con el jeroglifo de una cabeza de mujer (Cihuatl) con tocado, orejera azul y pintura facial en amarillo con dos marcas negras, que expresan elementos iconográficos correspondientes a Cihualcoatl. Así el glifo se interpreta de la siguiente manera: Cihuatlán: Cihuatl=Mujer (Diosa Cihualcoatl); Tlan=cerca. En algunos casos el locativo “Tlan”, se interpreta como “lugar”, lo que daría entonces: Lugar de Mujer o, como comúnmente se le conoce, Lugar de Mujeres.
El Navío. - Símbolo de la presencia de Cihuatlán en la historia. Es indudable que el hecho histórico más relevante de la historia del municipio es haberse construido, aparejado y partido del Puerto de la Navidad, la flota que al mando del adelantado Don Miguel López de Legazpi y Fray Andrés de Urdaneta propició que el imperio de Felipe II se ensanchara hasta las “Islas del Poniente” o como se le conoce actualmente “Las Filipinas”. Aunque, tal vez, lo más importante de lo logrado por esta expedición para la economía del imperio español haya sido encontrar el famoso “Torna Viaje” o ruta de regreso por el Pacífico, lo cual se logró entre los años 1564-1565.
El Templo. - Símbolo de identidad humana y unidad en la fe católica; para 1804 ya existía una capilla dedicada a la Santa Cruz, que según la tradición oral estuvo situada en el cerrito de “La Tecolotera” cercana al cementerio viejo, que también se encontraba en la falda del mismo cerrito, viendo hacia el oriente en donde el antiguo Cihuatlán estaba asentado, es decir, el cauce actual del río. En 1861, la Mitra de Guadalajara, concede licencia para cambiar el cementerio y levantar una capilla a La Purísima, labor que inicia el señor cura de Cihuatlán, Rafael N. Murguía, el 14 de abril de 1867, en el lugar que actualmente ocupa la Parroquia. Es de suponer que el edificio de la capilla, una vez terminado, no haya tenido grandes modificaciones, sino hasta 1884, ya que el 8 de mayo de ese año por decreto del Obispado de Colima, la antigua capilla es elevada a la categoría de Vicaría, es decir, contaría con sacerdote residente. Los avances logrados a partir de esa fecha en la ampliación del templo y la construcción de las nuevas instalaciones necesarias como: curato, casa parroquial, etc., se vinieron abajo por efectos del terremoto de 1904. Cuando menos en dos inventarios de los bienes de la Vicaría, entre 1905 y 1916, la relación se inicia con: “Un Templo en ruinas”. Fue hasta este último año cuando se acomete la construcción del nuevo templo. Muchos vicarios aportaron su trabajo para la obra pero fue el señor cura Santiago V. Chávez, a partir de 1932, el que sobre las ruinas dejadas por el “temblor grande” del 3 de junio de 1932, retoma la tarea e inicia la construcción del actual templo. Bajo su vigencia se erige en Parroquia por Decreto del Cuarto Obispo de Colima, señor José Amador Velasco, dado en Colima el 3 de octubre de 1940; inaugurándose el día 10 de diciembre del mismo año. También con él se inauguró el reloj el día 2 de mayo de 1944. A la muerte del señor cura Chávez, tocó ampliar el templo y mejorar las instalaciones adyacentes al Padre Pascual Rodríguez, quien dejó la iglesia como se conservó hasta antes del terremoto del 9 de octubre de 1995; ahora tocará la nueva reconstrucción al señor cura José Perfecto González.
La Agricultura. - Símbolo de la riqueza económica municipal. La noticia más antigua sobre la fertilidad y riqueza del valle de Cihuatlán la encontramos en una Relación de Provincias Tributarias de Tenochtitlán, en la que aparece Cihuatlán tributando 800 fardos de algodón natural, 160 cargas de cacao y 8000 cargas de mantas grandes de algodón. Mas tarde, cuando las huestes de Nuño Beltrán de Guzmán hacen contacto con las “Mujeres de Cihuatlán”, su alférez, Francisco de Arceo, describe el valle de la siguiente manera: ” La comarca es muy gentil, y de mucha fertilidad de maizales y fresoles, y melones y algodonales y hay mucha caza de puercos, y venados y conejos y otras salvajinas y muchas fructas”. En la última década del siglo decimonónico y las dos primeras del siglo XX, el ubérrimo valle vuelve a dar a sus hombres, el producto y la riqueza de su tierra. Don Heliodoro Trujillo redescubre la antiquísima riqueza algodonera y el valle se cubre de blanco y empieza a trabajar la despepitadora. En la actualidad el valle es verde por el “oro verde” de sus plátanos, cocos y mangos. De los primeros se obtiene una producción anual de 15’ 400,000 unidades; aproximadamente unas 520,000 toneladas de plátano así como 11,200 toneladas de mango. Estos volúmenes de producción colocan a Cihuatlán en el primer lugar en el ámbito estatal, en lo que a estos frutos se refiere.
La Cruz. - Reminiscencia histórica y símbolo de la hermandad. Símbolo universal que señorea la conquista de nuestros pueblos indígenas, quedó íntimamente ligado a la historia de este Municipio a través de la ” Santa Cruz del Astillero”, que fue la cruz que se hincó en el astillero de La Navidad al iniciarse, en 1557, los trabajos para la construcción de las naves que condujeron a Don Miguel López de Legazpi y Fray Andrés de Urdaneta a la conquista y colonización de Las Filipinas. Se han atribuido grandes prodigios a la Cruz del Astillero, los cuales se produjeron a raíz del ataque que el corsario inglés Thomas Cavendish infligió al Puerto de Navidad, el 4 de septiembre de 1587, quemando dos barcos y provocando que el fuego se extendiera hasta el poblado y el astillero donde se encontraba la gran Cruz. Los lugareños huyeron a los cerros cercanos y cuando regresaron vieron que la Cruz estaba indemne en medio de las cenizas y, más aún, le habían crecido rosas a su pie. Después de varios años la Santa Cruz del Astillero se depositó en el Convento de San Salvador de Autlán en donde obró muchos milagros. Un sustento más para darle preeminencia al símbolo del cristianismo en el cuerpo del escudo, es que los habitantes de este lugar desde siempre se han acogido bajo la advocación de la Santa Cruz, cuya fiesta se celebra el 3 de mayo.
Las Caracolas. - Símbolo tributario.- Las dos pequeñas caracolas que aparecen en los extremos superiores del marco del escudo, independientemente del aspecto meramente ornamental, tienen además una base real e histórica para estar ahí. Apoyados en información de que se dispone, se sabe que Cihuatlán tributaba al Imperio Azteca 800 conchas marinas cada 6 meses; siendo esta provincia la única que aportaba tal clase de tributo.
La inscripción en la bordura es el lema que distingue al municipio.
Lema
HOMBRES Y MUJERES NUTRIDOS DEL MAR Y DE LA TIERRA. Se eligió tomando en cuenta las principales actividades y su relación con la tierra y el mar. La agricultura como producto de la tierra; y la pesca como producto de captura de crustáceos y moluscos, que, desde tiempos precortesianos, practicaban los habitantes del litoral. La fusión de estos dos elementos naturales, daría por resultado el temperamento y carácter de los Cihuatlenses, que siempre los ha identificado.
Autor
Los trabajos del diseño y elaboración estuvieron a cargo del regidor Humberto Fregoso Valencia, Comisionado de Promoción Cultural
Fecha de Aprobación
El escudo fue aprobado en la Sesión Ordinaria de Cabildo, celebrada el 23 de noviembre de 1996, bajo el acta número 32; y con esa fecha se procedió a imprimirlo, inicialmente en las hojas del Registro Civil y luego se utilizaría en toda la papelería oficial.
Fuente:
H. Ayuntamiento Cihuatlán, Jalisco 1995-1997. Segundo Informe de Gobierno del Ing. José Antonio Morán Araiza, Presidente Municipal de Cihuatlán. 1996.
H. Ayuntamiento de Cihuatlán, Jalisco 1995-1997. Tríptico informativo del Escudo Oficial del Municipio de Cihuatlán, Jalisco. Diciembre de 1996.
Créditos:
© Centro Estatal de Estudios Municipales; Gobierno del Estado de Jalisco.